Archive for septiembre 2010

Fallece el inventor del patinete eléctrico

Jimmy Heselden, millonario británico y e inventor ha fallecido cuando probaba uno de sus últimos inventos, un modelo de patinete eléctrico. Este inventor británico parece que se cayó en el cauce de un rio después de que se su máquina le lanzase al mismo. El empresario se encontraba andando con su último diseño de patinete eléctrico cuando cayó al rio Wharfe.

Heselden, de origen humilde, logró gracias a sus buenas aptitudes para hacer negocios, convertirse en un empresario de éxito. A los quince años debió dejar los estudios debido a que su familia no se los podía costear y empezar a trabajar como minero. Llegados los años 80 del pasado siglo tuvo que dejar la mina debido a la crisis que afectó al sector en el Reino Unido, convirtiéndose a partir de ese momento en inventor a tiempo completo, registrando un buen número de patentes.

En los últimos 30 años fue tal el éxito que alcanzaron sus inventos que a los 63 años era uno de los hombres más ricos del Reino Unido y uno de sus inventores más prolíficos. La primera empresa que fundó – Hesco Bastion – fue la que le catapultó hacia el éxito y a convertirse en un hombre millonario.  Hesco Bastion se dedica a la fabricación de vallas protectoras y uno de sus principales clientes es el ejército británico.

Gracias al talento que poseía Heselden fue capaz de aportar soluciones novedosas a los problemas más habituales en muchos campos. Al momento de su fallecimiento se encontraba trabajando en un sistema de canastas de alambre rellenas de tierra y agua, con objeto de patentar y cuyo fin era servir de sacos terreros en las trincheras.

Fuente: Expansión |    Imagen: 20 minutos

Consejos para vender una invento patentado: la licencia

* Un blog de Invents & Marks

Para la explotación de patentes el titular de las mismas puede optar por comercializarla concediendo una licencia de la misma y recibiendo como correspondencia una compensación económica.

A la hora de comercializar las patentes es necesario tener en cuenta las circunstancias en la cual se efectúa la misma, evaluando en cada caso la mejor forma de poder sacar el mayor rendimiento económico a esa propiedad industrial. En determinadas circunstancias será mejor conceder una licencia, y en otras ceder directamente la patente.

En determinadas ocasiones la cesión es obligatoria, sobre todo cuando el inventor trabaja por cuenta ajena y en su contrato laboral aparece una cláusula en la cual el trabajador debe ceder al empleador el producto de sus inventos. También se puede dar el caso de que el empleador ceda una patente a su empleado.

La concesión de la licencia de una patente se produce cuando el titular de la misma, que pueden ser los inventores permite que un tercero ejerza los derechos de explotación. La licencia de una patente es un contrato, en el cual aparecen fijadas las condiciones de la cesión y de los derechos de explotación que tiene obligatoriamente que cumplir el licenciatario.

Finalmente una licencia no es más que un contrato para patentes y marcas en el que aparecen estipuladas las obligaciones. En caso de que estas no sean cumplidas puede darse el caso de que se ejecute el cese del contrato o de la licencia lo que conlleva la restitución de los derechos de explotación del licenciante.

Fuente: WIPO |    Imagen: Berkeley Intel

¿Cómo patentar un invento?

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Una de las primeras cosas que debemos hacer si queremos registrar las patentes de un invento es informarse de que nadie ha inventado y patentado algo similar. Para ello hay que ponerse en contacto con la oficina de patentes del país dónde se ha llevado a cabo el invento para descubrir si alguien inventó ya lo que nosotros creemos una novedad.

Al mismo tiempo la idea o la tecnología que aparezca reflejada en la patente tiene que ser tanto nueva como original. Las oficinas nacionales de patentes tienen bases de datos que pueden buscar patentes similares o idénticas a la que nosotros vamos a registrar.

Una vez que los inventores están seguros que nuestra patente es nueva y original hay que presentar la solicitud de patente ante la oficina de patentes del país de origen. Eso en España se lleva a cabo mediante la Oficina Española de Patentes y Marcas.

En el caso español se abre un periodo de dos meses para que toda aquella persona interesada en patentar pueda presentar alegaciones sobre la patente. En caso de que transcurran dos meses y nadie haya interpuesto ninguna queja, se concede la patente después de haber abonado las tasas correspondientes.

Hay que recordar que en casi ningún país del mundo las patentes ni la propiedad industrial sobre ellas son eternas. Las patentes están pensadas para que durante un número determinado de años si se quiere utilizar el modelo o mecanismo que aparece en la patente sea necesario pagar unos derechos al propietario de la patente. Pasado un número determinado de años – en nuestro país son 20 – esa patente pasa a ser del dominio público.

Fuente: Vammp |    Imagen: Mercado Libre

Biografía de grandes inventores: William Edward Boeing

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William Edward Boeing nació en el Estado de Michigan, concretamente en la ciudad de Detroit, la cuna del automóvil en Estados Unidos. Se tituló en ingeniería por la prestigiosa Universidad de Yale. Gran inventor de aeronaves, descubrió su pasión por el diseño de aviones y de inventos aeronáuticos después de ver una demostración aérea en California.

En 1905 aprendió a pilotar aviones y se compró su primer avión, un hidroavión Martín. A medida que iba adquiriendo experiencia de vuelo y conjuntamente con su amigo Conrad Westervelt empezó a diseñar piezas y tecnología para aviones que intentaba mejorar las capacidades de vuelo de estos.

Tras dedicar una buena temporada a aprender todos los secretos de la ingeniería aeronáutica diseño los dos inventores diseñaron su primer avión, un biplano perfeccionado. En el año 1915 solicitó a Westervelt que diseñase un avión que pudiera fabricar la Boeing.

Al poco tiempo Westervelt le presentó los planos de un hidroavión construido con madera de abedul y que sustentaba en el agua gracias a dos flotadores. Al año siguiente, 1916, Boeing funda la compañía Pacific Aero Products, logra patentar el modelo C y comienza a fabricar el modelo que había diseñado Westervelt.

Tras el despegue de la compañía, Boeing le cambia en nombre y se empieza a conocer como Boeing Airplane Company. Esta nueva empresa empieza a recibir pedidos del ejército estadounidense y durante la I Guerra Mundial construye 50 hidroaviones modelo C para la marina de los Estados Unidos, mientras desarrolla múltiples patentes aeronáuticas.

Antes de 1924 ya Boeing Airplanes Company ya se había convertido en el principal proveedor de aviones de la maquinaria de guerra USA, desarrollando desde aviones de observación militar hasta aviones torpederos y las patentes correspondientes.

Fuente: Biografías |    Imagen: Muscle Biplane

Inventores españoles: Federico Cantero Villamil

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Federico Cantero Villamil nació en Madrid el 22 de junio del año 1874 y falleció el 22 de diciembre de 1946. Ingeniero civil de profesión es mundialmente conocido por los inventos de las presas y saltos de agua que diseñó en el rio Duero para la producción de electricidad.

Inventor prolífico de tecnología de generación de electricidad, también destacó por sus investigaciones en el campo de la aeronáutica en lo que respecta a las alas rotatorias, preconfigurando lo que posteriormente sería el helicóptero. En los años 20 del pasado siglo llegó incluso a construir una especie de autogiro que se conoció como la libélula española. La construcción de este autogiro se produce 10 años antes de que  el ingeniero ucraniano Igor Sirkorsky se atribuya la invención del helicóptero.

La vena inventiva le venía a Cantero de familia, ya que su padre, ingeniero industrial, investigó y desarrolló prototipos tanto de línea férrea como de diversos tipos de trenes, que puso bajo la protección de las leyes de la propiedad industrial de su época. Cantero Villamil tras acabar el bachillerato inicia y concluye la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, logrando ser el primero de su promoción.

En el año 1900 consigue una licencia estatal para poder trabajar e obras públicas, desempeñando en la Jefatura de Obras Públicas de Zamora, donde llega a patentar algunos inventos. En esa misma época los gobiernos español y luso se hacían cábalas de cómo poder utilizar el caudal del rio Duero para generar electricidad.

En el año 1899 funda la sociedad El provenir de Zamora, con la intención de lograr electricidad con los saltos de agua de la presa de zamorana de San Román. De hecho este será el primer salto de agua que se construya en España.

Fuente: Wikipedia |    Imagen: Trip Advisor

Las buenas prácticas a la hora de inventar

La invención, como cualquier otra actividad humana puede ser orientada bajo un conjunto de buenas prácticas que favorecerán tanto a los inventores, el desarrollo de los inventos y la sociedad en la que viven. Esas buenas prácticas tienen que ir orientadas a la defensa jurídica de la propiedad industrial y la propiedad intelectual que se ve involucrada en los inventos.

Además seguir un decálogo de buenas prácticas redunda en la sistematización del trabajo, que finalmente consigue que los inventores en su quehacer inventivo consigan mejores resultados tecnológicos en menos tiempo, ya que se estandarizan los procesos hasta llegar a una invención.

La buena práctica, en lo que se refiere a la transferencia de tecnología, se encuentra regida por una serie de principios, que no por evidentes hay que dejar sin tratar. Los inventos y la invención, como cualquier actividad de investigación es necesario maximizarla para que esos logros reviertan en la sociedad. Para ello habrá que establecer todas las alianzas que sean necesarias para la defensa de la propiedad industrial.

Con el desarrollo de la propiedad industrial y la propiedad intelectual lo que finalmente aumenta es la innovación empresarial y social. Con los derechos que otorga la propiedad intelectual y la propiedad industrial se consigue un equilibrio entre el conocimiento que está a disposición del público y la propiedad.

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La transferencia de tecnología no tiene que tener como objeto prioritario la generación de ingresos para las instituciones sino que estas deben crear el andamiaje legal para que la transferencia de tecnología y el patentar se lleven a cabo, logrando un beneficio empresarial, social y para los propietarios de la propiedad intelectual o industrial.

Fuente: OVTT |    Imagen: Marian´s Mental Ramblings

Inventores famosos: Guillermo González Camarena

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Guillermo González Camarena nació el 17 de febrero de 1917 en la ciudad de Guadalajara en el estado de Jalisco, siendo hijo de Arturo González y Sara Camarena. A los dos años del nacimiento del inventor, sus padres se trasladan a Ciudad de México, dónde se desarrolló la mayor parte de la vida de Guillermo.

A la pronta edad de 7 años ya había construido un sinfín de inventos movidos por electricidad. A la temprana edad de 12 años ya había construido su primer transmisor de radioaficionado. En el año 1930 inicia los estudios en la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas y dos años después se hace con una licencia de radio concedida par la Secretaría de Gobernación.

Mientras trabajaba en la radioemisora de la Secretaría de Educación Pública seguí experimentando en su laboratorio en el que logró, en el año 1934, construir su primera cámara de televisión. No contentos con esto decidió desarrollar un sistema de televisión a color, logrando descubrir y patentar un Sistema Tricromático Secuencial de Campos que pudo ser aplicado a la televisión en blanco y negro.

A los 23 años el es concedida la patente número 40235 de propiedad industrial de México para el Sistema Tricromátrico de Campos. Este sistema se basaba en los tres colores primarios para poder mostrar e la pantalla de un televisor toda la gama de colores posible.

Fuente: Tenoch |    Imagen: Vintage TV Sets

Biografía de grandes inventores: Pierre Vernier

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El inventor y matemático Pierre Vernier nació el 19 de agosto de 1580 en la actual localidad francesa de Ornans, que en aquella época todavía pertenecía al imperio español. Vernier era hijo de un juez e ingeniero que desarrolló en su hijo un gran interés por la ciencia.

Sus primeras ocupaciones fueron al servicio de la corona española, llegando a ser nombrado capitán administrador de la plaza fuerte de Ornans, aunque ya en aquella época tenía contacto con otros inventores. Con el paso de los años fue ascendiendo dentro de la administración de la corona española llegando a ocupar el puesto de Canciller y Director General de Moneda del condado de Burgundia.

Llegado el año 1631  y viviendo en Bruselas publicará el libro “Construcción, uso y propiedades del nuevo cuadrante de matemáticas”. En este libro habla extensamente de un dispositivo de su invención – la Escala de Vernier – que permitía con una tecnología novedosa medir longitudes con una gran precisión. Gracias a este invento de índole matemático se pudieron realizar por vez primera mediciones con precisión de un minuto de ángulo.

El invento en cuestión era un cuadrante graduado en mitades de grados que tenía un segmento móvil de treinta grados y medio, que a su vez estaba dividido en treinta partes iguales. Cada una de las divisiones, por tanto, correspondía a un grado y un minuto. Desgraciadamente nunca llegó a patentar su invento.

En estos momentos se denomina Vernier a cualquier regla graduada que se encuentra unida a una regla graduada fija y que se utilizan prolijamente en barómetro, sextantes e instrumentos que permiten lecturas mucho más precisas, inventos estos últimos si sujetos a patentes.

Fuente: Biografías |    Imagen: Niagara College Canada

Inventores españoles: Leonardo Torres Quevedo

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Leonardo Torres Quevedo ha sido uno de los inventores más productivos que dio el siglo XIX. Nacido en el municipio cántabro de Santa Cruz de Iguña, se formó como Ingeniero de Caminos en Madrid y Bilbao.

Las guerras carlistas le sorprenden en Bilbao, concretamente en su asedio en el que participa como defensor de la ciudad encuadrado en las tropas cristinas que lograron hacer frente al ejército carlista y vencerlo. Tras su graduación como ingeniero de caminos en el año 1876 comenzó su andadura profesional en los ferrocarriles, dónde consigue patentar ciertas aplicaciones tecnológicas.

Al poco tiempo decide realizar un viaje por Europa y tras su retorno se volcará de lleno en la investigación científica, la tecnología y la invención. Las invenciones en este tipo serán de lo más variado: transbordadores aéreos, funiculares de cables múltiples, aparatos analógicos de cálculo.

Es de destacar que el funicular que patentó bajo las leyes de propiedad industrial se llegó a construir; primero en el guipuzcoano Monte Ulía y posteriormente en Francia y Brasil. Inclusive en Estados Unidos, concretamente en las Cataratas del Niágara utilizaron uno de sus modelos de funicular, que se inauguró en el año 1916 y aún hoy todavía se utiliza.

A su labor inventiva le seguía siempre su labor divulgativa de sus inventos. En 1914 presenta un ensayo sobre automática que resulta esclarecedor de lo avanzas que estaban sus investigaciones en este campo. Además desarrollo una completa teoría sobre el vuelo de los dirigibles, algunos de los cuales llegó a construir y salvaguardó en el registro de patentes.

Debido a la poca aceptación que tenían sus investigaciones e inventos en España, decide vender la patente del dirigible a la firma francesa Astra, que lo construirá en masa coincidiendo con la I Guerra Mundial para el ejército francés.

Fuente: Empresa Data |    Imagen: FETER

Como convertir un invento en un negocio

Los inventos, la mayor parte de las veces, no tienen ninguna transcendencia si los mismos no tienen visibilidad social y de mercado y a resulta de ellos se produce una mejora sustancial en los procesos industriales de un país, además de ser innovadores.
El que nuestros inventos pasen a formar parte de la sociedad de mercado en la que vivimos tiene mucho que ver con llevar a cabo una actividad de inventor profesional. Estos inventores profesionales, si se asocian con otros que tiene la misma profesión, pueden lograr ejercer presión para que la actividad científica e inventiva en un país tenga la suficiente trascendencia y esta se incorpore poco a poco a la tecnología nacional.
El inventor amateur y que no forma parte de una asociación de inventores tiene muy pocas posibilidades que sus inventos – aunque representen una revolución en un determinado campo – puedan tener la visibilidad suficiente como para que puedan ser comercializados y patentados y contribuir al desarrollo industrial de los países donde residen los inventores.
Más del 90% del fracaso de los inventos provienen de la falta de infraestructura que tiene los inventores no profesionales. El dotarse de unos hábitos de trabajo profesionales y tener conocimiento o asesoramiento de lo que es la propiedad industrial y como defenderla puede ser la diferencia entre triunfar como inventor o no hacerlo.
Por último hay que tener en cuenta que un invento no sirve de nada si no se patenta. Para poder patentar el invento tiene que dar una solución técnica a un problema y hay que demostrar que se tienen los derechos sobre el invento. Si un invento no se patenta cualquiera puede hacerlo, aunque no sea el que ha ideado esa solución técnica.
Fuente: Entorno Local