Patente de inventos: proteger una idea
Una patente – de un invento o de cualquier otro elemento sujeto a la posibilidad de patentarlo – da derecho a una persona, una empresa o una asociación a explotar de una manera exclusiva aquello que se ha patentado.
La patente impide que sea fabricado sin permiso del titular de la patente. También permite que el titular de la patente pueda licenciar la misma para que el uso de la misma tenga que ser retribuido. Las patentes no son indefinidas en ningún país del mundo. La legislación española sobre las mismas tiene establecido 20 años de vigencia desde la fecha en que la concesión fue otorgada.
Pasados los 20 años la patente se vuelve pública por lo que cualquiera puede basarse en la idea o el invento patentado para poder utilizarlo para la fabricación del mismo. Las patentes son del más variado tipo, inclusive sobre inventos que en un primer momento nos parecerían fantasiosos. El año 2004 fue testigo de cómo Microsoft patentaba ante la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (PTO) el “doble clic”.
De todo modos antes de patentar algo hay que tener en cuenta – nos referimos a la legislación española únicamente – que no todo se puede patentar. El ámbito de extensión de las patentes son de tipo nacional, europeas o internacionales. También es conveniente, a la hora de patentar, tener en cuenta que el proceso suele dilatarse mucho en el tiempo. Una patente de tipo nacional tarda una media de dos años y medio en hacerse efectiva.
Fuente: Revista Consumer | Imagen: dbking



